jueves, marzo 11, 2010

La oscilación del Atlántico norte, o por qué nos tendremos que acostumbrar a inviernos lluviosos en España

He visto que un grupo de personas, hartas del invierno con intensas precipitaciones en toda España (figura 1), han creado en facebook un grupo que se denomina “que nos devuelvan el anticiclón de las Azores”. Mucha gente se pregunta qué está pasando este año en la península Ibérica, que si el cambio climático, que si la venganza de la naturaleza (un sensacionalista titular de El Mundo), etc. Bien la realidad es que tiene que ver con fluctuaciones naturales en la presión atmosférica en el Atlántico durante el invierno, lo cual da menos titulares pero es mucho más interesante.

Figura 1: agua embalsada en 2009, 2010 y la media de los últimos 10 años

La oscilación del Atlántico Norte (a partir de ahora NAO) es un fenómenos climático (que no meteorológico) de fluctuaciones en la presión atmosférica a nivel del mar en el Atlántico norte. Estas fluctuaciones oscilan en cierta medida como un péndulo al igual que otras oscilaciones como la de El Niño o la oscilación decadal del Pacífico (PDO), aunque evidentemente no tienen la regularidad de un péndulo. Unas oscilaciones como El niño tienen un periodo de entre 3 y 7 años, otras como la PDO presenta oscilaciones de décadas y otras pueden ser hasta de centenas de años que explican variaciones como el calentamiento del medievo y la pequeña edad de hielo posterior (no entro en cambios climáticos asociados con los astros; ver ciclos de Milankovich). En la segunda figura podéis ver las variaciones del índice anual NAO donde se observa que en los últimos 40 años hemos tenido el mayor periodo de NAO positivo desde que se tienen registros (el cero indica la media de todos los años en la diferencia de presión entre dos estaciones donde se mide la presión atmosférica, una en Lisboa o en Azores y la otra en Islandia). Podéis observar que no tiene una regularidad muy clara, pero sí que unas veces está por debajo y otras por encima del cero. Una de las grandes incógnitas es porque la NAO ha sido positiva durante un tiempo tan prolongado. Algunos lo asocian con el cambio climático de origen antropogénico, aunque podría estar relacionado con fluctuaciones centenales como la del medievo y la pequeña edad de hielo, cuyo origen se desconoce (tal vez cambios en la actividad solar). Pues bien, parece que este invierno estamos en un NAO negativo, veremos a ver si se restringe a un año o dos como en el caso del 1996-97 o si estamos entrando en un cambio de ciclo. En cualquier caso parece plausible pensar que después de 40 años el ciclo de la NAO pase a una forma negativa durante un tiempo mayor de un año, ya que todo lo que sube termina bajando, y si no que le pregunten a los promotores inmobiliarios. Pero, ¿en qué consiste esta oscilación y porque afecta a las precipitaciones en la península Ibérica?

Figura 2: Indice NAO

Cuando existe una gran diferencia de presión entre ambas presiones (NAO >+1) es porque la baja presión que suele haber sobre Islandia es muy baja y la presión del anticiclón de las Azores es muy alta. Este anticiclón evita la entrada de bajas presiones en el sur de la península y todas las borrascas se dirigen al norte de Europa, por lo que aquí tenemos sequía y en el norte fuertes precipitaciones (Figura 3).

Figura 3: Representación de las condiciones en NAO positivo

En cambio, cuando la NAO es negativa (<-1) el anticiclón de las Azores se “desdibuja” durante el invierno permitiendo la entrada de borrascas en el sur de la península Ibérica, produciendo a su vez ambientes secos y fríos en el norte de Europa (Figura 4).
Figura 4: Representación de las condiciones en NAO negativo

Podéis ver por internet este estudio de Martín-Vide y Fernández-Belmonte (2003) en el que muestran una correlación de la precipitación en el centro y sur de la península con una NAO negativa. Esta correlación es muy clara entre los meses de octubre a marzo, no tan clara entre abril y mayo y sin relación durante los meses de verano.
Por otra parte, parece ser que las diferentes fluctuaciones atmosféricas están relacionadas entre sí. Por ejemplo en el año 1976 hubo un Niño muy fuerte y ocurrió simultáneamente un cambio de régimen en la oscilación decadal del Pacífico. No está muy claro si ese Niño fue fuerte por el cambio de régimen o si el cambio de régimen fue tan súbito debido a El Niño de ese año. También se sabe de acoplamientos entre el Pacífico y el Atlántico pero la verdad es que no se conocen demasiado bien los mecanismos y mucho menos las causas de estas oscilaciones y su relación. Como a partir de ahora voy a hacerme paleoecólogo-climatólogo-oceanógrafo, tal vez pueda daros más información al respecto en los próximos años.
Me he ayudado con las siguientes páginas web que ya habían hablado antes que yo sobre este tema y algunas se habían currado las figuras que he puesto en esta entrada: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7

2 comentarios:

Iñaki Abella Gutiérrez dijo...

Muy interesante.
Obviamente conoces la teoría que dice que si el Ártico se deshiela más de lo debido, el aporte de agua dulce extra podría detener el flujo de la corriente del golfo provocando un enfriamiento de Europa a una temperatura más acorde con su latitud. ¿Dónde encajaría esta teoría con la NAO?

joselito el de la voz de oro dijo...

Pues sí conozco la teoría, pero una de las cosas que todavía no logro entender bien son las interacciones atmosfera-océano.
En cualquier caso esa teroría habla de un deshielo enorme. Este deshielo prduciría una estratificación del agua que evitaría la llegada de la corriente del golfo a latitudes altas pero no a latitudes más bajas (es un estrechamiento del giro atlantico más que una parada del mismo). La estratificación también afectaría al hundimiento de agua en el atlantico norte que detendría la circulación termohalina que afecta a todo el planeta. Es una teoría muy bonita pero con muchos detractores.