lunes, diciembre 07, 2009

La piratería y el arte

Cuando uno oye estupideces como la que han dicho últimamente un grupo de “artistas” que la música se va a acabar en cinco años por culpa de Internet, uno no tiene más remedio que decir algo en su olvidado blog. Internet ha cambiado todo, también el cine y la música, y es un cambio imparable por mucho que se empeñen, así que hay que repensar las cosas en el nuevo marco en el que nos encontramos y dejar de promulgar leyes estúpidas.

En la música la solución a la descarga de archivos por internet es clara, lo que pasa es que no le interesa ni a discográficas ni a todos aquellos artistas que quieren vivir de las rentas toda su vida. Pues lo siento señores, en esta vida hay que trabajar como todo el mundo. Así que preocúpense de dar más conciertos y menos de los discos, y distribuyan sus canciones por internet a precios populares. Volvamos al directo como parte central de la música y, señores de los ayuntamientos, den una ayudita a esa parte de la cultura en vez de estar persiguiéndola.

El caso del cine es diferente. No hay directo en el cine. El teatro es lo más parecido, pero son lenguajes artísticos diferentes. Aunque no “solucione” el problema del cine, creo que se debería apostar por el teatro como fuente de empleo. Vendamos a la gente las bondades del teatro. La gente en ocasiones lo ve como algo antiguo cuando debería estar claro que es una forma artística más. Además el teatro suele ser demasiado caro, si se ofrecen productos de cierta calidad a precios populares, ya podríamos dar trabajo a gente de la industria del cine. Prefiero que den subvenciones para abaratar las entradas de teatro que los trapicheos que se traen con las subvenciones al cine.

En cuanto al cine como expresión artística, dice Coppola que el cine alcanzará su cenit creativo cuando sea lo suficientemente barato para que pueda realizarlo cualquiera, igual que otras artes, como la pintura. Podemos decir que ese momento ya está llegando. Cualquiera puede escribir un guión y llevarlo hasta el final con pocos recursos económicos. Simplemente hay que pensar en hacerlo barato desde que se escribe el guión e internet da la posibilidad de distribuir tus películas fácilmente a todo el mundo. Creo que esto es especialmente cierto para los hijos de Lumiere, aquellos cineastas que siempre buscaron reflejar la realidad, contar historias de la calle. Estos cineastas deben ser los primeros en aprovechar las nuevas tecnologías para producir películas baratas y rentabilizarlas de todas las formas posibles, por youtube, descargas directas a bajo precio, o gratis con publicidad como hacen algunas web de música. Muchas veces unas películas son más vistas que otras exclusivamente porque se hizo un mayor esfuerzo de distribución. Esto lo saben bien los estudios de Hollywood e internet dará la posibilidad de hacer grandes distribuciones a bajo precio. Un apoyo gubernamental para la presentación de las mejores obras mostradas en internet para exhibirlas en salas de cine me parecería una subvención adecuada. Creo que este nuevo modelo de realización y distribución de cine va a ser una realidad a medio plazo y espero que beneficie la aparición de mediometrajes de entre 20 y 90 minutos de duración que actualmente no son viables por problemas de exhibición (tal vez así consigamos que nos cuenten historias que sólo necesitan 40 minutos para ser contadas en 40 minutos y que no las estiren con otros 50 minutos infumables).

¿Cómo pueden hacer frente a esta situación las películas que necesitan grandes presupuestos? En este punto creo que los implicados se olvidan de una cosa. Somos un especie social, vamos al cine no sólo por ver una película, también es un sitio de encuentro, un sitio donde llevar a la chica que te gusta o donde pasar un rato con un grupo de amigos. Eso se va a conservar. Internet no va a acabar con todas las salas del cine del mundo al igual que tampoco lo hizo la televisión o el video. La gente queda para ir al bar a tomarse unas cañas, para ir al cine para ver la última película de batman o para alquilar una peli y verla con los colegas en la casa de alguien. Y seguirán yendo al cine, tal vez menos pero desde luego no van a dejar de ir, ni el cine va a dejar de existir. Por lo tanto, parece que se reducirá el volumen de negocio y el número de empleos por una parte, pero como hemos visto se puede conservar esos empleos diversificando el sector con películas de bajo presupuesto y con el teatro. Por lo tanto el problema real es el siguiente. Unos pocos dejarán de ganar cantidades exorbitadas de dinero y quedará más repartido en diferentes sectores y eso para mí no es un problema, es una solución a las desigualdades sociales.

¿Qué soluciones dan ellos? Cortar internet al que se descarga películas, dar dinero a un grupo de artistas trasnochados con estilo mafioso y dar subvenciones que muchas veces se pierden en los bolsillos de unos pocos con más interés en su lucro que en el arte que dicen defender. Como bien dice Isabel Coixet, no se puede estar subvencionando indefinidamente a directores. Apoyarlos en sus primeras películas sí, pero después todos debemos saber buscarnos la vida.

Mi solución pasa por la enseñanza. Dejen de tratarnos como ganado idiotizado y empiecen a formar ciudadanos cultos desde niños mediante una buena enseñanza. Por ejemplo, es una vergüenza que en España no haya una formación musical en condiciones en las escuelas, cuando se ha visto que, además, ésta proporciona enormes beneficios en el desarrollo del cerebro y en el uso y aprendizaje de otras materias como las matemáticas. Una población más culta e inquieta beneficia en el número de productos que se le pueden vender (por productos en este caso me refiero a eventos culturales). Si se formase a la gente en la variedad de formas artísticas que hay, estas irían más asiduamente a ver cine, teatro, conciertos, exposiciones… y desearíamos incluso participar activamente en ello, por ejemplo, con grupos de teatro, de realización de cortometrajes…

2 comentarios:

jordim dijo...

Lo de las descargas es la unica revulocion del pueblo que he visto en mi puta vida; por primera vez van a tener que tratar al consumidor con respeto si quieren evitar el gratis total.

Iñaki Abella Gutiérrez dijo...

Una población más inculta es más manipulable y eso es lo que quieren. Vender como cultura y arte gente que no vale nada (que casualmente son los que se manifiestan) y así conseguir que la gente no piense por sí misma y poder manipularla para lo que convenga.