sábado, septiembre 19, 2009

Interpretación del paisaje

En el camino siempre procuro ir viendo el paisaje, interpretándolo con ojos de ecólogo, buscando patrones en la vegetación y tratando de desenmascarar los procesos ecológicos que provocan esos patrones. Mi sencilla clase de ecología para hoy es esa interpretación del paisaje, porqué las plantas varían de unos sitios a otros, incluso dentro de un mismo valle con similares condiciones meteorológicas. Podemos ver claramente tres patrones constantes:

zonas casi sin vegetación

zonas con un bonito chaparral

y zonas de ribera con grandes árboles

El proceso que produce este patrón es muy sencillo, la captación de agua, que depende de la cantidad de agua y de luz. Para ello, primero hay que entender cómo los árboles captan agua del suelo y hacen la fotosíntesis. ¿Nunca se han preguntado como llega el agua del suelo hasta la punta de la hoja más alta de un árbol? Imagínense que el árbol es una gran jeringuilla, con la aguja clavada en el suelo y el émbolo en la parte alta del árbol. La mano que tira de ese émbolo es el sol, que mediante la fotosíntesis degrada el agua (H2O) en protones de H que aprovecha la planta y el O2 que nos permite vivir en La Tierra. Además parte de esa agua se evapora de las hojas aunque la cantidad de agua que pierde el árbol por sus hojas depende de su adaptación a condiciones secas. Así, una encina pierde menos agua que un haya, pero más que un cactus. Como el agua se mantiene unida dentro de los capilares del árbol gracias a sus peculiares propiedades químicas, el árbol va sorbiendo el agua acumulada en el suelo, como cuando bebemos un refresco con pajita, a la vez que el sol va tirando del émbolo. Si hay poco sol, la velocidad a la que el árbol se bebe el refresco es menor que cuando hay mucho sol. Así, en zonas muy húmedas, la falta de sol es lo que limita la fotosíntesis y el crecimiento de las plantas, pero en zonas con mucho sol, y calor, el peligro es que no haya suficiente agua para que este sistema en jeringuilla se mantenga y la planta se seque.
Ahora vamos a ver como la biología de cada planta va a determinar la estructuración de todo el ecosistema, es decir, como los procesos biológicos y ecológicos asociados dibujan los patrones de vegetación del paisaje. En la zona más baja del valle es donde menos luz llega a lo largo del año, produciendo menor evaporación desde los árboles (evapotranspiración). Además la presencia del río les aporta agua incluso en la época seca por lo que se da una buena conjunción agua-sol y la vegetación es exuberante, incluso en zonas en las que apenas llueve. En la zona orientada al norte, el sol pega en verano, pero no en invierno, es lo que llamamos zonas de umbría. Las zonas de solana son las laderas donde el sol castiga a la vegetación durante todo el año, por lo que hay mayor evapotranspiración y sólo viven plantas con bajos requerimientos de agua o plantas anuales que aprovechan las lluvias pero después se secan, no sin antes haber desperdigado su semilla.
Vemos como las condiciones no biológicas (agua y sol) estructuran el paisaje, pero hay que recordar que las propias plantas ayudan a estructurarlo. ¿Qué pasaría si talamos el bosque de ribera?, ¿se recuperaría o no? Pues en este caso probablemente no. Los propios árboles de la ribera crean un microclima fresquito bajo su sombra que permite su propia supervivencia y la de otras plantas. Si lo talamos, ese microclima se pierde y los nuevos brotes difícilmente soportarían las nuevas condiciones. Aparecería otra vegetación que les supliese pero seguramente distinta. Esto ocurre en zonas donde la vegetación es relicta, es decir, las especies se han refugiado en ciertas zonas donde son capaces por ellas mismas de crear un microclima. Esto en España ha pasado mucho en la parte mediterránea seca, donde se talaron robledales en zonas húmedas de ribera y, al perder ese microclima húmedo, la vegetación que creció fue la de encinares con menores requerimientos de humedad perdiéndose para siempre la vegetación original. Aquí, en Baja California, la tala de encinas que se refugiaron en zonas de ribera al hacerse el ambiente más seco respecto de épocas pasadas, seguramente produciría un cambio de especies similar.


Hasta aquí la clase. Las fotos las hice el otro día, aprovechando la fiesta mayor de los mexicanos a cuenta de la expulsión de los españoles hace unos 200 años, que nos fuimos a unas aguas termales que hay a una hora de Ensenada, en el Rancho San Carlos. El sitio es bastante dominguero pero la verdad que se está a gusto, hasta que el imbécil de turno se empeña en compartir su música con toda la gente de 3 Kilómetros a la redonda. Además me permitió conocer uno de los pocos caudales de agua permanentes que debe haber en la región y que ahora en vez de terminar muriendo en el mar o en los campos agrícolas, lo hace en un campo de golf. Por cierto que ahora quieren hacer otro campo de golf "avalado" por Tiger Woods en una zona de matorral costero muy bien conservada (a parte de que no hay agua, llueve más o menos lo mismo que en Almería, alrededor de 200 mm año) Si quieres unirte a las tímidas protestas, AQUÍ.
Otras fotos en el camino: este molino hecho con un eje de coche y dos bidones o estas flores esperando una corriente de aire que disperse sus semillas.






3 comentarios:

Iñaki Abella Gutiérrez dijo...

Muy bien, un poco simple, pero bien explicado. No entiendo, ¿esto se ha convertido en un blog educativo?
Que te vaya bien

Anónimo dijo...

Me parecio En increible Good My Friend

Anónimo dijo...

muy bueno