domingo, septiembre 02, 2007

si me aburro... leo

(…) Muchos hogares de los Toraya aún la conservan [a la abuelita], pero puede estar muerta. El cuerpo se envuelve en tejidos para absorver los jugos de la putrefacción (…) hasta que se pueda reunir a los miembros ausentes de la familia para pasar a la etapa siguiente del funeral. A diario se colocará comida y bebida en un plato puesto en equilibrio sobre el cuerpo.

- ¿No vas a saludarla?

- Encantado de conocerla, abuelita

Resultaba difícil hacerle un gesto. Estrecharle la mano era imposible, pero darle una palmada al bulto hubiese sido una muestra de confiada excesiva. (No sé porque al fin y al cabo había palmado – risas que esta es mía-)

- Vaya, eso ha estado bien

- ¿Cuánto tiempo lleva muerta?

Me lanzó una mirada de consternación.

- Nosotros no decimos eso. Está “durmiendo” o “tiene dolor de cabeza”. No morirá hasta que abandone la casa. Ya lleva durmiendo tres años.

Se puso de puntillas y bajó un enorme radiocasete para entretenerme con algo de música. Me di cuenta de que las cintas estaban almacenadas por orden alfabético sobre el cuerpo, que resultaba una estantería muy cómoda.

- La echarás en falta cuando muera –dije.

Este pasaje es del libro que estoy leyendo actualmente, poco a poco porque es un poco denso, pero tremendamente interesante: Nigel Barley “Bailando sobre la tumba”, Editorial Anagrama. Traducción de Federico Corriente. (Título de la edición original: “Dancing on the Grave”). En general habla de las costumbres de muy diversas culturas respecto a la muerte, aunque también se pueden leer algún comentario curioso como el siguiente:

“Isla sagrada del lago Toba para los batak del norte de Sumatra, Samosir ha venido a menos en este mundo. Los hippies tomaron posesión de ella en los años sesenta, envolviéndola en el aromático humo de cannabis, hasta que el gobierno decidió que se podía ganar más dinero vendiendo románticas lunas de miel a los nativos acaudalados de Singapur y procedió a sanearla. Muchos de los jóvenes nativos aún hablan una especie de jerga hippie norteamericano en la que todas las frases empiezan con Guau, tío”

Del mismo autor, recomiendo la lectura de El antropologo inocente, un viaje del autor con la tribu de los dowayo con el típico humor inglés con el que no te descojonas pero que te sonríes a menudo.

1 comentario:

Iñaki dijo...

No te descojonorás tú, yo me parto con el humor típicamente inglés