viernes, agosto 24, 2007

impresiones en DF

Ayer tardé hora y media del aeropuerto al hostal gracias a un pedazo atasco en el que parecía que los únicos que avanzaban eran los escarabajos taxis de color verde. El hostal es uno de esos Youth Hostel en el que uno debe de tratar de ser más guay que nadie, donde el buen rollito impera y donde es difícil dormir porque la peña está de fiesta más allá de la hora permitida.

Por la mañana he ido a la oficina de relaciones exteriores a arreglar papeles. He tomado (que no cogido) el metro hasta allá. Rápido, eficaz y populoso. Los andenes están separados para hombres y mujeres porque hay machos mexicanos que son incapaces de respetar a las mujeres, machos que hacen a uno avergonzarse de su condición de hombre. He salido a una calle parecida a la castellana con la policía armada hasta los dientes y la seguridad privada también. Con mucho traje caro y poco mendigo. Después de tener que andar un buen trecho porque habían cambiado la oficina, me han dicho que tendría que haber avisado (nunca me avisaron de que tenía que avisar) y que hasta mañana no podré arreglar los papeles.

De vuelta al hotel me pongo en contacto con mi familia, con la que no hablaba desde hacía mucho tiempo gracias a los precios populares de las llamadas desde USA (uno de sus mitos, teléfono barato). Mi hermano me pega un palique que no veas sobre los alrededores, ya que él ya ha estado por aquí. Cerca de donde me alojo hay una casa de azulejos de Talavera (que los mexicanos dicen que son típicos de aquí pero que en realidad son de Talavera de la Reina) y me mete una soflama sobre el supuesto mejicanismo de productos típicamente españoles. En realidad la información importante que me quería transmitir era que hay un restaurante asturiano en donde ponen una fabada bastante buena por esa zona. Mi hermano no me da más pistas. A mí no se qué se me abre antes, los ojos o el apetito.

Me pongo a dar vueltas, cual yonqui en busca de su dosis, en busca del susodicho restaurante. Después de un mes a base de hamburguesas me parece un lujo una fabada por muy mala que sea esta. Algunas personas recorren las zonas turísticas visitando catedrales, yo me he recorrido el centro histórico de la ciudad de México (Patrimonio de la humanidad) mirando todas las cartas de menú de los restaurantes, buscando algo parecido a típica cocina asturiana. No progreso. Llevo una hora buscando y no lo encuentro, empiezo a preguntar a la gente por un restaurante asturiano, me envía de unas cuadras para arriba o a unos bloques para abajo. Esta parece que sabe lo que se dice, cinco cuadras para arriba y a la derecha. Llego y me encuentro la rostería la Vasconia, casi. Pregunto a otro y me manda a un mesón andaluz, lo cual me parece lo mismo que la metadona a un heroinómano. Sigo buscando después de dos horas Hotel Rioja, Camiseria Madrid, Zapatos Barcelona pero nada de Asturias. Por fin veo “Costa Cantábrica”. Pido pulpo a la gallega y fabada con una copa de vino (homenaje en condiciones). El pulpo lo sirven con pimentón picante en vez del dulce (estos mexicanos tienen que echarle picante a todo) y la fabada estaba bastante buena. Más de doscientos pesos. Seguramente sea el último lujo que me meta en mucho tiempo, teniendo en cuenta que mi sueldo van a ser 6000 pesos. Esta noche se cocerá mi venganza con los compañeros ruidosos del Youth Hostel, sabrán cuales son los efectos de una fabada asturiana JA JA JA (risa maliciosa)

Doy un paseo por la ciudad para bajar la comida. Una ciudad en condiciones, no las mierdas de USA. Mucha gente, ruido, muchos olores mezclados, edificios antiguos y viejos, Iglesias torcidas (gracias a que la ciudad está construida sobre una laguna y los cimientos después de tantos años van cediendo) restos prehispánicos, vendedores ambulantes, comida en la calle, limpiabotas… mola

4 comentarios:

Iñaki dijo...

¡Pinche chilango! Si es que... ya lo dice tu blog, "el que avisa es avisador" y un avisador va, y no avisa que vas a ir a hacer no sé qué papeles.
Bueno chaval, te has recorrido medio EEUU y no has puesto ni un poco en tu blog, te separas de Marta y tardas en ponerte, anda que... ¡estabas ocupado!
Yo creo que el COsta Cantábrica, no es lo que yo te decía, pero bueno, seguro que ha merecido la pena. Por cierto ¿qué tal el pulpo? la verdad es que lo comen mucho allí y la verdad es que no tienen ni idea de hacerlo, además de que pica, está duro y chicloso. Lo del picante... bueno, a los mexicanos no es que les guste el picante, ¡es que les gusta enchilarse! y hay algunos chiles que están muy buenos.
Lo dicho, procura tomar tortilas de huitlacoche, es de lo mejor de la comida mexicana prehispánica.
Que te vaya bonito cuate.

pelucheaspero dijo...

En la foto primera foto del link de que has puesto, Tom Dempsey parece que anda por los surcos de un disco de vinilo.
Veo que tu tiempo con Marta no ha hecho si no agudizar tu tendencia al comportamiento escatológico (dales duro, güey).
Por la forma en la que relatas tu aventura veo que lo mejor que se te puede enviar o llevarte cuando te vaya a visitar (que iré) es una ristra de chorizos y otros productos 100% spanish (¿una butifarra blanca, nen?).
¿Qué tal en la frontera, cuate? Lo digo porque me a que la cruzarás a menudo.

marturita dijo...

Ozelui (tú pero en mechicano), cuando hayas domado tu estómago a base de tacos grasientos, churretosos y picantes y tengas que colgar la guitarra y desatarte el fajín para poderte sentar a gusto frente a tu bitácora, reeleraás estas cosas desde la sabiduría del paciente y te costará descifrar en tu memoria lo que significa "butifarra". Remember: spain is different!!!!!

lara dijo...

joselillooo!!!si escribes es que ningún huracán te ha mandado todavía directo a los sebadales!!!jeje
me alegro!!!!muuac