sábado, junio 23, 2007

Escenificación


El otro día estuvimos en Logroño mi familia (padres, hermanas y sobrinos) visitando a mi familia Logroñesa (tíos, primos y los hijos de estos). No voy a hablar de lo mejor que tiene Logroño (La calle Laurel, donde uno va a ponerse hasta arriba de pinchos y vino) sino de una anécdota de la parte menor de 8 años de la familia.

Después de estar jugando un buen rato al escondite inglés, decidieron cambiar al juego de polis y cacos, y aquí empezó el problema. Los dos de Madrid, mis sobrinos Juan y Blanca de 6 y 7 años, defendían las reglas del juego madrileñas, mientras que Marcos e Ignasi, ambos de seis años, defendían las reglas logroñesas (Enrique de unos cuatro años miraba a unos y a otros sin entender nada, el quería jugar, le daba igual como). Se pasaron cerca de media hora (y de verdad que no exagero) discutiendo cómo jugar, hasta que mi primo Javi se levantó y dijo ya está bien, se juega así, así y así. Y todos se pusieron a jugar tan contentos.

Yo les miraba orgulloso de pensar lo buenos políticos que van a ser en el futuro. Sólo faltaba que en vez de ser Logroñeses fueran Catalanes para tener una clara representación de la política de este país. Demasiado tiempo tardamos en decidir las reglas del juego (estatuts, las situación vasca, etc) y al final se nos escapará el tren del juego.

Más de uno pensará que lo que hace falta es que llegue un dictador y nos deje las cosas claras para empezar a jugar. Yo creo que lo que hace falta son unos políticos de altura, no los canchanchanes (palabra canaria) que hay actualmente a un lado y a otro, que dejen de echarse la culpa unos a otros, que hagan críticas constructivas y que sepan dar buenos discursos que convenzan a unos y a otros. En definitiva, que dejen de comportarse como niños de seis años con ganas de imponer su criterio.

3 comentarios:

pelucheaspero dijo...

joer, tu sobrino es muy guapo, ¿seguro que no eres adoptado?
del resto ya sabes, buena metáfora y blabla, escribe más, coño.

Iñaki dijo...

Pues sí pelucheáspero, es el único feo de la familia...

Anónimo dijo...

leyendo todos los comentarios he descubierto que Iñaki te quiere mucho. Ahora sólo me queda averiguar que parentesco le une a tí.
Suerte con todo.