viernes, julio 28, 2006

En construcción


Desde pequeño siempre he visto la “visita” de los distintos tipos de reparadores de casas (pintores, albañiles, fontaneros, etc.) con cierta curiosidad pero a la vez con cierto pudor, pensando; “estos desconocidos están viendo mi casa y mis cosas y la foto de mi primera comunión que mi madre tendrá en algún desafortunado mueble de la casa". Además, mi padre, que es ingeniero industrial, solía llevar a su cuadrilla de instalaciones eléctricas a comer a casa, juntos pero no mezclados, es decir, ellos comían lo que llevaban en el tuperware en la terraza, mientras mi padre en el comedor de la casa, u ofis como dice mi madre, pedía que alguien entonase en familia un Padre Nuestro un Ave María y otro cortito que creo recordar se llama un Gloria (por suerte la información religiosa que hay en mi cerebro se va eliminando conforme pasan los años, bendito alzeimer prematuro, alabado sea, oremos- ay! Joselito que eso no, eso no!!, olvídalo!!). Por todo ello siempre había sentido muy cercano la invasión hogaril... pero sólo desde un lado. Pues bien, la vida da muchas vueltas y ahora soy yo el que se asusta con el perro de porcelana de incautas familias que requieren de nuestros servicios en el mantenimiento y reparación de sus fachadas. Y las primeras víctimas NO fueron una pareja de jubilados de la Gomera profunda. La primera víctima fui YO.

Mis sentimientos han variado a lo largo de la semana, de forma que al principio me sentía como el típico rey de país exótico que sale en americanadas pseudograciosas en el que una serie de sirvientes ofertan todo lo necesario y cada petición que éste hace es cumplida con rectitud y aparente devoción. Así, pedía una escalera y en cero coma dos (0,2) tenía una escalera a mi lado y los jubilados se distanciaban de mi mirándome cada movimiento, como si en el momento en que ellos fuesen a darme la espalda yo fuese a decir “que le corten la cabeza”.

Dicen que Madrid es mejor Parque de atracciones para los jubilados (Tenerife no se queda atrás), siempre hay obras que deleitarán sus tiempos muertos entre ir a recoger a los nietos y leer al periódico. Pues bien, al poco de empezar empezaba a sentirme la atracción para esa pareja, era como el payaso de los cumpleaños de los niños pero sin nariz roja. “¿Y eso que le ponen a la cuerda es para que no se vaya para abajo?”, “ssssssiiiiiiii” ¿y las grietas las van a picar?, “sssiiiii” “y cuánto van a picar, ¿mucho?”. “pues hombre, si hay que sanear se sanea”. Y¿?. Después de treinta preguntas y tres horas mirándome fijamente que hago y que dejo de hacer, yo me preguntaba, ¿pero es que no tienen tele?

A medida que avanza una obra, una persona que tienen a los albañiles en casa tiene que aparentar que sabe algo y entonces empieza a decir lo que hicieron otros y que si los otros lo hicieron así, que si asau, a lo que tu dices directamente aparentando saber lo que no sabes (cosa que se me da muy bien por cierto) que tal vez por eso ahora estoy yo reparando lo que los otros hicieron y no supieron. Vamos, hay que deslegitimar al enemigo (esto lo saben muy bien los políticos). ¿Que en tu vida has puesto yeso y te está quedando como el culo?, la culpa es del que hizo el forjado que si en vez de hacerlo en paralelo lo hace contraveteado el acabado quedaría perfecto, pero claro, si además de hacerlo en paralelo, colocan la cordomina en esa posición, pues así no hay quien ponga yeso en condiciones. ¿Qué tienes que poner papel pintado y te está quedando nuevamente como el culo? Muy sencillo, se le pregunta a la señora ¿Este papel lo tiene desde hace mucho tiempo verdad? Como seguro que te dice que sí porque es el rollo que le sobró de la última reforma que fue cuando se le casó la hija o más, añades; ya me parecía a mí, por que le meto el cuter y se raja por donde le da la gana, eso debe ser que se ha secado y humedecido muchas veces.

Después de tres días de libertad vigilada cuando te piden que no les manches el mueble con pintura por trigésima sexta vez, tu le contestas que no se preocupe que le se lo voy a manchar con la sangre que derrame su cuello cuando el cuter que llevo pase casualmente por su garganta que me tiene hasta los huevos joder y vayasefhnwoiec nlskdlskffl ñdlñwpe´ ,f,vknw`pck! Coooooooooño!

Un infierno vamos. Y encima me decían constantemente que querían que terminase rápido porque se tenían que ir de vacaciones. Y yo sudando la gota gorda.


12 comentarios:

Eulalia dijo...

Morro, lo que se dice morro, tienes un rato, ¿e?
Pero no te preocupes: todos hemos tenido una primera vez, que nadie recoge en ninguna crónica.
Puedes hacer con esta experiencia como con las oraciones que te enseñaba tu madre...
Un beso

joselito el de la voz de oro dijo...

Hola Eulalia y bienvenida... simplemente dejar bien claro, que al final quedaron contentísimos con el resultado y que ningún otro se lo había dejado antes tan bien y tan limpio

Marga F. Rosende dijo...

!He disfrutado muchísimo con tu crónica!. Llevo muchisimo tiempo con obras en mi casa y me he sentido muy identificada con muchas cosas que dices. Yo también aparento saber algo diciendo cosas que han hecho "profesionales" anteriores.En algunos segmentos del texto parece que se "ve" a la gente. Me ha encatao,
Un beso ,voy a releerla

Sr. D dijo...

Señor avisador. Posiblemente por semejanza a su homónimo, estará usted de gira haciendo bolos. Pero le agradecería que me dejara un mail de contacto - puede hacerlo en Desayuno con Sedantes, por ejemplo - porque me han interesado muchísimo sus fotos.

quiero ser como tú dijo...

¡Qué bonita foto!
Y la historia muy interesante. A mi me incomoda bastante que vengan a casa desconocidos, pero para algunas reparaciones domésticas no queda más remedio.
Saludos.

kika dijo...

veo que no te aburres...yo les hubiera echado de su propia casa, con buenas maneras pero echado,que se den un paseito o se vayan a tomar una caña, a pasear el perro...no tengo el gusto de haber estado en la Gomera (espero ir pronto)pero seguro que aunque sea pequeña da para mucho.

Marga F. Rosende dijo...

He hecho otro peinado de tu blog y he encontrado cosas preciosísimas. He vertido mi incontinencia verbal en algunos post...
Oye, tu no estas nada mal. Yo que tu colgaría más tu foto, te lo dice una publicitaria. Bueno, no, que tienes pareja. Por cierto con lo de pareja, no te referias al gato no?
Yo tb tengo uno. Uno de angorita que sabe hablar por teléfono. Ya me dirás , como bioloco que consecuencias puede acarrear.

pelucheaspero dijo...

Incontinencia verbal, capítulo 1.
Con respecto a la entrada original:
- No sé si las abuelas madrileñas instaban a sus nietos a llevar ropa interior limpia por si les atropellaban y tenías que ir al hospital. ¿Qué iban a pensar de tí los médicos! Afortunadamente, se me quedó la costumbre de cambiarme de calzoncillos aunque ahora sepa que los médicos y las enfermeras también visten bragas color carne con agujeritos y calzoncillos "reversibles".
E ignoro también (sé muy poco de abuelas madrileñas, la verdad) si regalaban el Día de Reyes un pijama (que nunca usabas porque lo guardaban inmediatamaente) por si tenías que quedarte en el hospital. Dime Joselito, ¿latía también en lo más profundo del subconsciente de las abuelas madrileñas el deseo de hospitalización de sus nietos?
Incontinencia verbal, Capítulo 2:
Con respecto a los comentarios a la entrada y a quien le pueda interesar:
Cambio foto de joselito en actitud de meditación kung-fu (sin camisa, of course) por chupito de suavizante que alivie mis asperezas

joselito el de la voz de oro dijo...

marga: dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. Tal vez el que el gato hable por teléfono sea sólo un reflejo de la incontinencia verbal de la que hablas. Como biólogo cinéfilo te recomiendo que veas "la mosca" y te mires en el espejo con mas cuidado por si tus pupilas se achatasen por los lados. Gracias por los comentarios.
Peluche aspero, la única abuela que conocí era riojana y lo único que le importaba era que llenase bien el bocadillo de chorizo de Logroño

joselito el de la voz de oro dijo...

se me olvidaba lo de la foto. Si me dejas que lo pase por el photoshop seguro que consigues algo más a parte de las risas que genero.

Marga F. Rosende dijo...

Me encanta La mosca de D. Cronemberg y la versión antigua también. Te aconsejo Cronemberg , Sobre todo "Inseparables" De momento mis ojos están bien. Es el gato el que me preocupa.
Un beso

joselito el de la voz de oro dijo...

pelicula extraña incluso para este extravagante director, me impactó con 16 años y seguro que lo seguiría haciendo.