lunes, febrero 27, 2006

Durante las dos últimas semanas he estado trabajando dúramente en La Gomera y en San Miguel de la Palma (La Palma pa to er mundo). En este trabajo, lo que tenía que hacer era sumergirme en sus aguas junto con otros dos compañeros (quienes de alguna forma me contrataron) y buscar una pequeña planta que crece en los fondos arenosos. Algunos estaréis temiendo que meta el rollo científico sobre esta planta. Pues no, me contendré. De lo que quiero hablaros es del trabajo, ese mal tan necesario en nuestras vidas, y es que, ¿Quién no ha echado pestes alguna vez de su trabajo?. Da igual que tengas el, a priori, mejor curro del mundo, siempre hay algún inconveniente. Y es que hay un factor que existe en cualquier trabajo. La rutina: "Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas".
Es curioso, que algo que tenemos desde nuestra más tierna infancia (hora de la teta, de bebé; haz un pipí antes de ir a la cama; este es tu horario de clase; tu horario de trabajo...etc) nos cueste tanto asumirla (al menos a mi me cuesta). Hay rutina en el trabajo, en la vida en pareja, en las aficiones. De hecho, cuando planificamos un viaje, generalmente estamos creando la rutina de las vacaciones.
¿Será la felicidad la mayor eliminación posible de la rutina?. Se me ocurre pensar que en países en los que se vive al día porque debido a unas malas condiciones económicas o políticas no pueden hacerse planes, por ejemplo Cuba, la rutina estaría reducida. Sin embargo, imaginemos a ese cubano medio, sentado en el porche de su casa con un cubalibre en la mano diciendo: "esto no es fásil, compadre". Joder!, eso es pura rutina!. De hecho sólo salen de la rutina cuando consiguen un yuma (turista) al que engañar y sacarle los cuartos. Pues bien, a mi es lo que me ha pasado en La Gomera y La Palma, que me han conseguido sacar de la rutina y he estado de puta madre, buceando, comiendo en restaurantes con los gastos pagados, una juerguilla en Playa Santiago (de donde es la foto, por cierto) y otras cosas que no suelen pasar en Tenerife.
Lo único malo es que he echado de menos la rutina del sexo diario. MIERRRRDA, no hay nada perfecto ni por dos semanas!

1 comentario:

Marga F. Rosende dijo...

Interesante reflexión Joselito.
Un beso